Icono del sitio Paola Martínez

Tomó carrera, saltó el muro y lo capturaron: hoy es una “mente brillante” mundial y Brad Pitt filmará su historia

Nació en México, en una pobreza tal que una de sus hermanas murió de bebé por deshidratación. Se preparó física y mentalmente durante años, intentó saltar el muro para entrar a Estados Unidos y fracasó. La historia del Dr. Q, un hombre que hoy abre cerebros en el mejor hospital del mundo y extirpa tumores con la pericia de quien sabe desactivar una bomba

Es neurocirujano, es el director de neurocirugía de la Clínica Mayo -considerada la mejor del mundo- y es el protagonista de uno de los capítulos de una serie de Netflix y la BBC llamada “Ases del Bisturí” (The surgeon’s cut). Es un hombre que cree que en las mentes fuertes, el mismo que pide un segundo, interrumpe la entrevista y se levanta a ver por qué ladran Rocky y Apollo.

… Recién en 2010, cuando ya era un neurocirujano y catedrático reconocido en el mundo, terminó de pagar “todas las deudas que había coleccionado”: los préstamos que había tomado para cubrir préstamos y terminar de pagar su educación en Estados Unidos, lo que hoy llama “una inversión en mí mismo”.

Terminó de pagar cuando estaba a punto de publicar su libro “Dr. Q: La historia de cómo un jornalero migrante se convirtió en neurocirujano” y cuando ya se le había acercado Jeremy Kleiner -productor de “12 años de esclavitud”, ganadora de tres premios Oscar- para hacer una película sobre su vida. Kleiner forma parte del equipo de Plan B, la productora de Brad Pitt. En 2015, poco tiempo después de que empezaran a trabajar en el guión, la revista Forbes lo eligió como “una de las mentes más brillantes de México en el mundo”.

En la serie de Netflix se lo ve mientras intenta desenredar un tumor en el cerebro a un paciente al que ya le había sacado uno del tamaño de un pomelo: el dragón, otra vez, al que le corta una cabeza y le salen dos. El paciente está despierto, el cráneo abierto, el cerebro expuesto: es como desconectar una mina terrestre -explica-. Desconectar el cable equivocado implica, entre otras cosas, que puede tener ahí mismo un infarto masivo y morir. Está despierto para comprobar, en vivo, si lo que Dr Q. toca e afecta el habla, la comprensión de una oración, si puede sacar la lengua, sonreír.

Quiñones lleva escritos ocho libros de neurocirugía y hay otros seis que están por salir, publicó más de 450 artículos revisados por pares y 100 capítulos de libros, pero lejos de ser distante -la idea de “eminencia médica”- se lo ve tocar al paciente, apoyarle la mano en el hombro, abrazar a las esposas: tan latino. Hoy, además, dirige la investigación financiada por la máxima autoridad estadounidense en salud (NIH) para curar el cáncer cerebral y una ONG llamada “Mission: BRAIN” para pacientes de todo el mundo que no pueden pagar procedimientos neuroquirúrgicos avanzados.

“Mira, yo de niño creía mucho en superhéroes y ahora creo que mi superpoder no es lo que hago con mis manos, no es lo que hago con el cerebro, sino lo que hago con mi corazón para conectarme con los pacientes cuando los toco, cuando les digo ‘yo estoy ahí contigo’, te voy a cuidar como si fueras mi hermano, mi hermana, mi esposa, mi hijo, mi hija. Creo que al final del día no importan los premios, los libros, los logros: al final del día no hay nada más poderoso que darle al paciente esperanza”.

Fuente:
Gisele Sousa Dias
/infobae

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